“AIRE SONORO”

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La Musique des Puces
Robert Doisneau (1944)


Texto en versales. Texto visible.




Flamenco / ver artículo en blog principal

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Creo haber dicho repetidas veces que el Flamenco cala hondo en mí. No sabría definir las razones ni los episodios responsables de este apetito. Tampoco es imperativo. Recuerdo, eso sí, a los amigos junto a quienes tomé contacto por primera vez con el flamenco. Es curioso, pero los gustos más vivos suelen encontrar en la memoria un rostro amigable como punto de partida; como semillas de otra alma, sembradas alguna vez en nuestra vida. Asimismo, estos amores espontáneos son como el despertar de algo que ya formaba parte de nosotros. Hay que respetarlos, vaya uno a saber si son indicativos de algún hilo ancestral perdido en el tiempo, o de alguna afinidad psicológica que, al vincularnos con algo, nos ayuda a encarar la vida de mejor manera.



Sevilla

Quienes no somos españoles conocemos poco de esta música, salvo los contornos más comunes que trazan su identidad: la intensidad, el desgarro, la altanería, o esa interpretación caprichosa y seductora a la que se ha dado varios nombres: “duende”, “pellizco”, “ángel”, en fin, esa cualidad imponderable que le da vida e impulsos propios a la música. Por cierto, conviene distinguir: esto no es folklore andaluz sino algo distinto, popular sí pero de origen incierto, tan difícil de precisar como la razón de su nombre. Podemos identificar sus rastros claros a fines del siglo XVIII. Pero hay en el flamenco almas antiguas, la del gitano y la del moro; hay una pena honda y un temperamento ardiente, un código propio, una elaboración extraordinaria que llega a lo culto sin perder el sabor intenso de lo primigenio. Hay que acomodar el oído a veces, que no es fácil, pero a cambio ¡cuánta belleza única!

La gallardía de los bailaores, hombre y mujer, es una de las estampas imborrables de este arte, y cómo no, siendo tan escénico. Aun así, el flamenco es un brillante de tres facetas: el cante, el baile y el toque; facetas que pretendo hacer relucir en esta página, de cuando en cuando, guiándome con los apuntes de Elgatosierra, los cuales mi amigo ha compartido en una habitual tanda de “charla virtual” con varios más a través del e-mail. Así, con estas notas en la mano, iré dando forma a estas entradas, homenaje modesto a un arte tan grande.

Elgatosierra escribe en cierto mail:

La TONÁ, forma andaluza de decir tonada, desarrolló desde sus principios los aspectos más melódicos del flamenco. En la actualidad se entiende por toná aquello que se conoce por lo más jondo, cantadas a palo seco, es decir, sin acompañamiento de guitarra. Las tonás hacen referencia a aquellos romances andaluces de finales del siglo XVIII y principios del XIX, que interpretaron Tío Rivas, Blas Barea, Tío Luis El Cautivo, El Planeta… Por desgracia todo aquello se perdió, y los historiadores creen que posiblemente se encuentre hoy en día entre las antiguas soleares y seguiriyas. Jerez, Triana y Cádiz comparten el honor de ser sus cunas. La leyenda asegura que existieron 33 formas de tonás, luego fueron destilando en 31, 26, 19 y 7, y hoy las vemos reducidas a 3: la grande, la chica y la del Cristo. Los maestros sostienen que la toná y la liviana son cantes para escuchar, no para bailar, y dan la palma a sus intérpretes sobre todos los demás, afamándoles más que las seguiriyas. Apenas tenemos interpretaciones de tonás, y siempre son profundas y sobrias.
  • Rafael Romero nos interpreta una toná chica en el estilo de Chacón:






    Yo no te obligo, gitana

    Yo no te obligo, gitana
    De que me quieras a la fuerza
    Si no es de tu voluntad
    Lo que a ti te parezca.

    Aquel que le pareciere
    Que mis penas no eran ná
    Quisiera por un momento
    que se ponga en mi lugar.

  • En el toque escucharemos hoy a Niño Ricardo por soleás en “Gitanika Gaditana”.





  • En el baile, Pilar López por seguiriyas, con Diego Clavel al cante y Melchor de Marchena a la guitarra... ¡casi ná!:



SCHUBERT y WEBER según FURTWÄNGLER

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Fragmento de la Novena de Schubert dirigida por Furt.
Noten las distintas atmósferas, las transiciones,
la acumulación y descarga de tensión, etc.

“Una vez que el rubato ha sido calculado científicamente, éste deja de ser cierto: el ejercicio de la Música no es lo mismo mientras ésta se esfuerce por conseguir logros. Intentar es lo que cuenta. Por ejemplo, tome las esculturas de Miguel Ángel: algunas son perfectas, de otras no quedan más que piezas. Y aún así, las últimas son para mí las primeras que más me afectan, ya que en ellas siento el sello del deseo, el progreso de un sueño. Eso es lo que despierta mi pasión: fijar sin dejar cuajar, tocar en el momento justo, concebir una pieza musical en toda su superior coherencia; en otras palabras, dar a los movimientos del alma un nuevo balance arquitectónico.”
Wilhelm Furtwängler


Tenemos una nueva cita con el Maestro. En los años finales de la Segunda Guerra Mundial encontramos a Furtwängler dirigiendo su habitual repertorio (centrado en el Romanticismo, con esporádicas incursiones hacia períodos anteriores y, menos, posteriores) al frente de la Filarmónica de Berlín. La antigua sede de la orquesta —que se desplomaría más tarde a causa de los bombardeos— Lo demás.



EL DISCO DEL JUEGO DEL GATO: MÚSICA PARA ARMÓNICA DE CRISTAL

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El disco que contiene la pequeña pieza musical de nuestro concurso tiene por título MUSIC FOR GLASS HARMONICA (Música para Armónica de Cristal).

La armónica de cristal es un instrumento de la familia de los idiófonos (instrumentos musicales en los cuales la totalidad del instrumento produce el sonido, es decir, todo el instrumento vibra), mejorado por Benjamin Franklin en 1762, después de ver en Cambridge, Inglaterra, un concierto de copas de vino llenas de agua tocadas por Edmund Delaval.

Consiste en una serie de platos o boles de cristal de diferentes tamaños superpuestos y alineados horizontalmente, atravesados por un eje conectado por correa a un pedal que los hace girar mientras se toca, a la manera de una vieja máquina de coser. Actualmente tiene un registro de cuatro octavas. Se toca mojando los dedos ligeramente y tocando los platos mientras giran, lo que produce un sonido cristalino.

En algunos lugares estuvo prohibida porque se la consideraba dañina. Se decía que provocaba cáncer en quienes la tocaban; aunque hoy en día se sabe que la causa real era el plomo con el que antiguamente se hacían los cristales y que también podía ser causa de saturnismo, motivo por el cual su uso vuelve a ser cada vez más frecuente, eso sí, con armónicas fabricadas de cristales sin plomo.

Entre los músicos que compusieron obras para este instrumento encontramos a Hasse, Carl Philipp Emmanuel Bach, Mozart, Beethoven, Donizetti, Richard Strauss...

En el disco encontraréis algunas de estas composiciones y otras, de otros compositores, adaptadas para este instrumento. La pista número quince recoge la adaptación de la partitura para flauta en la célebre escena de la locura de la ópera Lucia di Lammermoor de Donizetti.

El intérprete es el virtuoso de este instrumento Thomas Bloch, el mismo a quien vemos sobre estas líneas durante un recital.

Salud, paz y una sonrisa por favor.

Elgatosierra


MÚSICA para ARMÓNICA de CRISTAL
Parte 1 | Parte 2

LA ORQUESTA FESTIVAL DE BUDAPEST

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No creo estar muy perdido si considero a la Orquesta del Festival de Budapest una de las mejores formaciones de Europa. Fundada en 1983 por Iván Fischer y Zoltán Kocsis, la orquesta tenía el propósito de reunir a virtuosos solistas y dar unos pocos conciertos cada temporada. El éxito obtenido cambió los planes, y la que fuera concebida como agrupación temporal se transformó en estable, amplió su agenda de conciertos e inició giras más allá de las fronteras húngaras, generando además una considerable nómina de grabaciones referenciales. Fischer y Kocsis contaban con una ventaja: la impecable calidad de los músicos formados en el Conservatorio Franz Liszt. Que era una orquesta de virtuosos fue un hecho establecido el día mismo de su primer concierto... acontecimiento que por fortuna ha quedado registrado. Ocurrió el 26 de diciembre de 1983, y arriba podemos revisar algunas escenas de aquella ocasión, con fragmentos de Glinka, Brahms y Johann Strauss. La orquesta ya tenía entonces lo que un crítico definió así: “un sonido centroeuropeo propio, de cuerda delgada, madera oscura y metal seco”. Es notable el fervor del público, la eléctrica dirección de Fischer y la jocosa aparición de Kocsis.

¿Se imaginan que se hubiera podido grabar también el primer concierto de la Filarmónica de Viena, recién fundada por Otto Nicolai en 1842? Bueno, me asalta una sensación parecida cuando repaso el video.

* * *
Como dije, las grabaciones del equipo Fischer-OFB han cosechado amplios elogios merced a sus grandes méritos musicales. La obra de Béla Bartók constituye una de sus mejores bazas. La revista Grammophone aplaudió el álbum de 1999 con música orquestal bartokiana cuyo repertorio casi imita la “arquitectura de arco” tan amada con el compositor, pues figuran la última obra orquestal concluida y la primera de ellas, Kossuth, un poema sinfónico para gran orquesta a través del cual un joven de 22 años estrenaba su propia voz, todavía influido por Richard Strauss, Ernő Dohnányi y otros grandes contemporáneos. Esa es la obra que les comparto hoy. PINCHAR EN LA IMAGEN DEL DISCO

BALALAIKA

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Reunir instrumentos folclóricos para formar una orquesta es un concepto muy interesante. Lo sabía bien Vasily Andreyev (1861-1918), un virtuoso de la domra y la balalaika que amplió la familia de sus instrumentos ideando variedades piccolo, contralto, bajo y contrabajo. Pero Andreyev era inquieto. En 1888 dio un paso adelante y fundó una gran orquesta folclórica para emprender con ella resonantes giras a través de Europa e incluso América. Este éxito inspiró la formación de una agrupación similar en 1917, un año antes de morir Andreyev. Dadas las nuevas circunstancias en Rusia, esta segunda orquesta recibió el título de “Estatal” (verdadero nihil obstat político), aunque con el tiempo asumiría el nombre de su director más famoso, Nikolai Osipov, quien a su vez había ampliado la paleta tímbrica añadiéndole acordeones, flautas pastoriles, cornos rústicos y otros instrumentos populares (perdón: proletarios).

La calidad musical de este invento queda fuera de discusión, ya que sus miembros provenían del Conservatorio de Moscú u otras academias musicales de rigor equivalente. Hoy la orquesta sigue funcionando bajo el nombre “Orquesta Nacional Académica Rusa de Instrumentos Folclóricos”. Y además, dicho en ruso. Sencillito...

Aunque la balalaika y la domra sigue siendo los instrumentos “fundadores”, la orquesta incluye también cuernos pastoriles, flautas (parecidas a nuestras zampoñas latinoamericanas) y gusli, antiguo instrumento ruso de 11 a 36 cuerdas, pellizcadas por el músico con el instrumento apoyado en las rodillas. Vale la pena mencionar que el más famoso intérprete de Gusli fue... Sadko, inmortalizado en la obra de Rimsky-Korsakov.

Abajo encontrarán los links de descarga. Calidad normal (wma 320 kBit) o mejorada (wma 24bit).

Bartók

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por Itzel e Istvana Valva


Para Ernesto y Joaquín
respetuosamente.



• I ) PRESENTACIÓN

La idea de esta serie de entregas es, ante todo, realizar un pequeño recorrido por algunas de las obras del músico transilvano por excelencia llamado Béla Bartók. En realidad no intenta de ninguna manera sembrar una metabiografía del autor y mucho menos ser esbozo de un auténtico tratado musicológico. Se trata, más bien, de abordar al autor desde dos perspectivas: las raíces populares en las cuales basa buena parte de su música y, además, ubicarlo desde la tradición en su tránsito a la modernidad. Respecto a esto último, ¿por qué Bartók decide integrar a su música el método axial, propio de la geometría cilíndrica, y la proporción áurea, muy cercana a los alquimistas, Leonardo incluido?

• II ) LA MÚSICA TRADICIONAL DE TRANSILVANIA

1. Breve semblanza de Transilvania

Transilvania o Erdély es una bella región boscosa (erdély significa más allá del bosque, y su traducción latina es equivalente) situada hoy en el centro de Rumanía. Sin embargo, históricamente la región ha pertenecido a diferentes etnias y culturas de entre las cuales podemos destacar básicamente a dos: los Romanos paganos (Siglo I de nuestra era) y los Magyares cristianizados (a partir del Siglo X), los cuales fundan un Obispado que da origen al Imperio Húngaro y, con ello, a que los transilvanos nativos cambiaran religión, idioma y cultura para así seguir conservando sus derechos.

2. El aspecto cultural

Según se cree, los primeros ocupantes de la zona fueron hordas procedentes de lo que hoy es Pakistán. Pero el verdadero pluralismo étnico de la región procede de la Edad Media, cuando en la zona de dan cita tribus Magyares, Latinias, Otomanas e incluso Teutonas conformando toda una policromía cultural. De hecho, las primeras expresiones culturales digamos oficiales están ligadas básicamente al dervichismo en una rara combinación con el cristianismo ortodoxo oriental. Como no podía ser de otra manera, musicalmente hablando, las expresiones de la época están supeditadas a las formas pentatónicas gregorianas; pero también, en cuanto al folklore, el místico sonido derviche donde el uso de flautas de caña, címbalos y timbales empieza a convertirse en una tradición.

Aquí precisamente vamos a hacer nuestra primera escala musical para ofrecer a todos ustedes una muestra de la Música que en los siglos XVI a XVIII se estilaba en la región. Está interpretada por el Ensamble Kecskés y René Clémencic y es una selección del Códex Linus. Pongan especial atención a las pistas 1, 2 y 14 ya que serán esenciales para hilar con la siguiente entrega:




3. La Música Tradicional de Transilvania

Se piensa que es en el Siglo XII que tribus cyganíes procedentes del Indostán arriban a la región erdély asentándose ahí hasta el Siglo XV, trayendo consigo cadencias y ritmos básicamente melancólicos. No obstante, por ser tribus ya entonces consideradas degeneradas (Fernando I de Habsburgo se había dado a la tarea de exterminarlos) difícilmente entran en mestizaje con los transilvanos, por lo que en el Siglo XVI deciden emigrar hacia Bohemia durante el período conocido como “La defenestración de Praga”. De todas maneras, algo de su cultura musical quedó, teniendo eco posteriormente y sobre todo en la obra de Ferenc (Franz) Liszt; pero esto pertenece a otro tema que, por el momento, vamos a pasar por alto.

¿Qué elementos musicales van a conformar la música tradicional erdély? Ya anotamos que el uso de percusiones y celesta derivan de las hordas otomanas. Pero va a ser en el Siglo XVII cuando un misterioso músico y alquimista conocido como Artophaeus descubre que en sus ritmos folklóricos se rompe con la cuadratura musical tradicional, no obstante que siguen un patrón denominado diatónico y otro cromático compuesto a su vez por un sistema axial y una proporción denominada áurea. Muy a grosso modo, musicalmente hablando, esto explicaría el porqué en la música transilvánica y magyar en general existan dos extremos excluyentes pero complementarios entre sí: uno largo en donde la concentración de material musical cromático es muy denso y en continuo ascenso, y otro digamos corto caracterizado por la economía de medios y el descenso del material. Artophaeus tratará de incorporar éstas características folklóricas a la música catedralicia (había sido nombrado Principal de la Catedral de St. Jakuba en 1702), obviamente sin ningún éxito debido a que, según crónicas de la época, sonaba como si la banda estuviera borracha.

A continuación haremos una segunda escala musical antes de abordar de lleno a Bartók. Se trata de melodías tradicionales de los campos erdelíes interpretadas por el Cuarteto Takács y Marta Sebestyen. Escuchen el uso de la percusión, la utilización de la voz solista (que posteriormente vamos a encontrar en Barba Azul), el ritmo digamos borracho del violín y la influencia de los temas otomanos que anteriormente habíamos escuchado en la primera entrega. Ojalá la disfruten y la escuchen con atención ya que será el punto de arribo a la Música para percusiones, cuerdas y celesta: